

Boda de destino en Nueva Zelanda.
Recuerdo perfectamente el día en que Paul & Brodie contactaron con nosotros. Nada más recibir su solicitud, llamé enseguida a Erika y le dije: ¡mira, Nueva Zelanda!
Por un segundo pensé y me dije: ¡guau!, una boda en Nueva Zelanda.
Enseguida organizamos una videollamada para conocer mejor a Paul & Brodie y la boda que iban a celebrar en Nueva Zelanda.
Pronto descubrimos que Paul & Brodie eran una pareja maravillosa; además, eran fotógrafos de bodas irlandeses y, por supuesto, les encantaba nuestra fotografía, porque si no, nadie está tan loco como para invitar a unos fotógrafos españoles a dar la vuelta al mundo para fotografiar su boda, jajaja.
De hecho, aunque Brodie vive en Irlanda del Norte con Paul, es de Nueva Zelanda. Gran parte de su familia vive allí, y esa fue una razón importante para celebrar su boda en Nueva Zelanda. Por otro lado, querían organizar algo más que una boda tradicional de un día. Paul & Brodie querían vivir una experiencia única, y por eso invitaron a un grupo de amigos íntimos y a la familia más cercana a viajar desde Irlanda a Nueva Zelanda una semana antes de la boda para compartir una ruta única por la Isla Norte.
Hicieron BMX en un bosque de secuoyas, visitaron varios parques naturales e incluso hubo una actividad de rafting. Para que quede claro: como veis, esta gente loca no tuvo tiempo de aburrirse. (Y nosotros tampoco, jajaja.)
Además, el día antes de la boda les propusimos a la pareja visitar el Parque Nacional de Tongariro para hacer unas fotos informales, de forma muy natural. Me encantó la idea de fotografiar a la pareja en un entorno tan volcánico. Sin duda, el lugar parecía otro planeta.








El día de la boda
Imaginaos, amigos: después de 5 días en Nueva Zelanda, estábamos emocionadísimos por fotografiar la boda.
Aunque Paul & Brodie nos habían contado todos los detalles de su boda en Nueva Zelanda, nunca habríamos podido imaginar cómo eran cada uno de los lugares. Nos dijeron que la familia de Brodie vivía en una granja típica neozelandesa rodeada de miles de cabezas de ganado. Incluso nos contaron que la familia de Brodie había construido un granero donde serían la cena y la fiesta. Pero como os podéis imaginar, hasta que no llegamos allí no entendimos nada, jajaja.
Me siento muy afortunado de haber fotografiado la boda de Paul & Brodie y, creedme, estoy muy orgulloso de que una pareja nos diera la oportunidad de viajar al otro lado del mundo y vivir una aventura así.
Me gustaría enseñaros algunas de las mejores fotos que Erika y yo capturamos. Espero que os gusten.
Disfrutad de la selección




































¡Gracias, Paul & Brodie, por esta aventura!
Nunca olvidaremos lo que vivimos aquella semana en Nueva Zelanda. Todas estas fotos nos recordarán cada momento que pasamos con esta pareja maravillosa.
Gracias por todo
Erika creó este increíble pase de diapositivas de su boda. ¡POR FAVOR, no os lo perdáis!


